En la primera entrega de versiones de textos de Monika Herceg en Revista Ardea compartí los motivos de mi aproximación a la voz de esta joven y reconocida poeta croata. Para esta segunda nota elegí poemas que veo, de alguna manera, protagonizados por representaciones de lo femenino. Me pareció interesante explorar la escritura de Herceg en este sentido porque entiendo que la autora tiene cierta definida consciencia sobre la temática. La poeta ha señalado que las voces de las mujeres “han sido silenciadas, tergiversadas, no han tenido la posibilidad de participar cabalmente en la construcción de la historia universal”. Mi impresión es que en estos poemas la vida es contada desde esas perspectivas que se segaron a lo largo de la historia, y que ese rescate consigue transmitir nuevos sentidos con gran densidad y hondura. Eso también dice Herceg, que para ella escribir es “cavar profundo, como si no hubiera nada más”, y que escribe porque tiene que hacerlo, “porque es necesario”. Conozco y comparto esa sensación de escritura como destino inevitable y empatizo con la mirada tierna y feroz de esta poeta sobre la existencia, así que me alegra abocarme una vez más a su lectura.
En la primera entrega de versiones de textos de Monika Herceg en Revista Ardea compartí los motivos de mi aproximación a la voz de esta joven y reconocida poeta croata. Para esta segunda nota elegí poemas que veo, de alguna manera, protagonizados por representaciones de lo femenino. Me pareció interesante explorar la escritura de Herceg en este sentido porque entiendo que la autora tiene cierta definida consciencia sobre la temática. La poeta ha señalado que las voces de las mujeres “han sido silenciadas, tergiversadas, no han tenido la posibilidad de participar cabalmente en la construcción de la historia universal”. Mi impresión es que en estos poemas la vida es contada desde esas perspectivas que se segaron a lo largo de la historia, y que ese rescate consigue transmitir nuevos sentidos con gran densidad y hondura. Eso también dice Herceg, que para ella escribir es “cavar profundo, como si no hubiera nada más”, y que escribe porque tiene que hacerlo, “porque es necesario”. Conozco y comparto esa sensación de escritura como destino inevitable y empatizo con la mirada tierna y feroz de esta poeta sobre la existencia, así que me alegra abocarme una vez más a su lectura.
principios de otoño
las almas empapadas de las hayas crujen por la noche
sus anillos se expanden como ondas en el agua
punto de partida del mundo y del norte
un círculo concéntrico
las violetas presienten
la pesadumbre se filtra con más fuerza
erosiona los bulbos
mientras se instala en su fertilidad
las garzas desplazan septiembre
de una orilla del lago a la otra
siguiendo el sol rebanado en los juncos
mientras mujeres ruidosas lavan la ropa
hasta las rodillas en agua helada
partiéndose como castañas espinosas
sólo queda una cosa por hacer
surcar la profundidad del sueño una vez más
compartir la luz que queda con los ciervos
que se desnudan antes del atardecer
y entibian las manos de las mujeres
principios de otoño
las almas empapadas de las hayas crujen por la noche
sus anillos se expanden como ondas en el agua
punto de partida del mundo y del norte
un círculo concéntrico
las violetas presienten
la pesadumbre se filtra con más fuerza
erosiona los bulbos
mientras se instala en su fertilidad
las garzas desplazan septiembre
de una orilla del lago a la otra
siguiendo el sol rebanado en los juncos
mientras mujeres ruidosas lavan la ropa
hasta las rodillas en agua helada
partiéndose como castañas espinosas
sólo queda una cosa por hacer
surcar la profundidad del sueño una vez más
compartir la luz que queda con los ciervos
que se desnudan antes del atardecer
y entibian las manos de las mujeres
fertilidad
el invierno es expulsado de los campos
con golpes precisos de la azada
los días maduran en cerezas
las mujeres en sólidos tallos
el cuidado de la madre es tan áspero como la lengua de un gato
larga envuelve y limpia la tierra de plagas
lame el pelaje de los animales errantes
los despoja de la mala costumbre de entrar al jardín
los brotes de repollo y rábano atraviesan sus manos
luego los trasplanta en las gargantas de los troncos
de sus rodillas crecen las acelgas más verdes
la piel de la madre está cubierta por brotes en lugar de pelos
siempre se acuesta antes del mediodía
a lo largo del hueso más azul del cielo
y con el vientre lleno de luz temprana
mete la mañana en su vientre
e injerta
los largos cuellos de la fertilidad
en los árboles cansados
en vano
en nuestra casa
donde quiera que sea
viven personas que murieron
la primavera nunca entra
fertilidad
el invierno es expulsado de los campos
con golpes precisos de la azada
los días maduran en cerezas
las mujeres en sólidos tallos
el cuidado de la madre es tan áspero como la lengua de un gato
larga envuelve y limpia la tierra de plagas
lame el pelaje de los animales errantes
los despoja de la mala costumbre de entrar al jardín
los brotes de repollo y rábano atraviesan sus manos
luego los trasplanta en las gargantas de los troncos
de sus rodillas crecen las acelgas más verdes
la piel de la madre está cubierta por brotes en lugar de pelos
siempre se acuesta antes del mediodía
a lo largo del hueso más azul del cielo
y con el vientre lleno de luz temprana
mete la mañana en su vientre
e injerta
los largos cuellos de la fertilidad
en los árboles cansados
en vano
en nuestra casa
donde quiera que sea
viven personas que murieron
la primavera nunca entra
maldiciones
el abuelo se casó
entre hectáreas y hectáreas de bosque mixto
la misma cantidad de tierra cultivable
unos pocos huertos y viñedos
cuatro caballos
una docena de vacas cabras gallinas conejos
un galpón más grande que la casa
y la abuela estaba robusta y sana
rojiza como manzanas y tomates maduros
en el pueblo se decía que aún no se había casado
porque era una charlatana
para no dejar que la finca se hundiera
primero enseñó a su marido
las cosas que atraen el mayor daño
matar una serpiente en la puerta
o ahuyentar a los gitanos
no está mal tener la precaución de no cortarse las uñas
los viernes, domingos y martes
pronto empezó a beber
la abuela dice que no tenía cuidado
de poner primero el pie derecho en el suelo
y calzarse el zapato derecho
salía temprano para tomar el tren a la herrería
y volvía a altas horas de la noche
siempre con algunas botellitas de licor
que calmaban sus crecientes úlceras
y la abuela le recriminaba
porque en lugar de los cientos de litros
de rakia casera
tomaba lo comprado en almacenes
maldiciones
el abuelo se casó
entre hectáreas y hectáreas de bosque mixto
la misma cantidad de tierra cultivable
unos pocos huertos y viñedos
cuatro caballos
una docena de vacas cabras gallinas conejos
un galpón más grande que la casa
y la abuela estaba robusta y sana
rojiza como manzanas y tomates maduros
en el pueblo se decía que aún no se había casado
porque era una charlatana
para no dejar que la finca se hundiera
primero enseñó a su marido
las cosas que atraen el mayor daño
matar una serpiente en la puerta
o ahuyentar a los gitanos
no está mal tener la precaución de no cortarse las uñas
los viernes, domingos y martes
pronto empezó a beber
la abuela dice que no tenía cuidado
de poner primero el pie derecho en el suelo
y calzarse el zapato derecho
salía temprano para tomar el tren a la herrería
y volvía a altas horas de la noche
siempre con algunas botellitas de licor
que calmaban sus crecientes úlceras
y la abuela le recriminaba
porque en lugar de los cientos de litros
de rakia casera
tomaba lo comprado en almacenes
* Poemas del libro Početne koordinate (Coordenadas iniciales). Versiones en castellano a partir de traducciones al inglés de Marina Veverec.
* Poemas del libro Početne koordinate (Coordenadas iniciales). Versiones en castellano a partir de traducciones al inglés de Marina Veverec.
Producción audiovisual de Carolina Ramírez – Secretaría de Comunicación Institucional de la UNVM.
16 de mayo de 2024
Carina Sedevich
Se graduó en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional de Villa María. Cursó el doctorado en Semiótica en el Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba. Su obra poética ha sido publicada en diversos países de Europa, Asia, Norteamérica y Latinoamérica y traducida al inglés, al chino, al portugués, al italiano, al polaco y al catalán. Entre otras distinciones, recibió el Premio de Poesía José Pedroni. Dirige Revista Ardea desde la Secretaría de Comunicación Institucional de la UNVM.
María Alicia Favot
Nació en Bahía Blanca en 1957. Se formó en talleres y estudios de artistas plásticos de su ciudad adoptiva (Cipolletti, Río Negro) y en los talleres de dibujo y pintura del IUNA. Formó parte del grupo Odisea, un multitaller de pintura, letras y filosofía. Expuso desde el 2000 en muestras individuales y colectivas en nuestro país y en el Museum of the Americas (Florida, Miami-USA). La distinguieron con la “Perla de Mar” en el ciclo Arte Contemporáneo del Museo del Hombre del Puerto de Mar del Plata. Los vaivenes de la vida la llevaron también por el camino de la docencia, el derecho y la escritura. Actualmente ilustra para la revista de arte y literatura Colofón y para Tanta Ceniza Editora. Es autora del libro Nada que nos ilumine (Factorum, Buenos Aires, 2023).
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