De las películas de Béla Tarr lo que más recuerdo es el sonido. No hablo precisamente de música. Pienso en el ruido del viento arrasando durante más de dos horas y media en El caballo de Turín. O en el quejido constante del ir y venir de las líneas de transporte de carbón de una mina en La condena. Toda historia tiene una forma auditiva. Esta cuarentena también.
Alfredo Miranda explica que el trabajo que hacen con Germán Arens –llevan grabados diez discos- se inscribe dentro del arte sonoro. Lo describe como collages sonoros, “entramados de objetos que van sumando texturas mediante la superposición o sobre-grabación de materiales generados por instrumentos reales o virtuales y también utilizando sonidos tomados de la realidad mediante diversos dispositivos de grabación”. Antes del paisaje sonoro de la cuarentena, Miranda-Arens produjo discos en los que se acerca a la canción, con reminiscencias de algunos géneros como el trap, el tango o el folclore. Las producciones del dúo surgen de “una ebullición del background y de nuevas ideas que cada uno trae consigo y se fusionan superponiendo capas de sonido”.

Como artista me interesa la búsqueda de nuevas fusiones, vibraciones y horizontes sonoros que expandan tanto la percepción ciudadana como contenidos y mensajes universales.
Alfredo Miranda, pianista, compositor y cantante.
Un paisaje sonoro consiste en eventos escuchados y no en objetos vistos, según la definición del creador del concepto, el músico y ambientalista canadiense Raymond Murray Schafer. El registro para el COVID19-Día 8 fue realizado sólo con tres grabadores dispuestos en patios y balcones de la ciudad de Bahía Blanca durante 24 horas. Para desarrollar el disco siguieron el procedimiento habitual: “una propuesta sonora viaja de un ordenador al otro para ser enriquecida y vuelve las veces que sea necesario hasta que ambos consideramos que los materiales están en equilibrio”, explica Miranda. Y afirma que “lo interesante de este mecanismo es su carácter impredecible y la gran mixtura de materiales, ideas y formas que genera”.

En mi afán investigativo autodidacta siempre incursiono en lo desconocido. He andado por el krautrock, la world music, el minimalismo, la música concreta, así como por el tango, el folclore y la canción surera. Germán Arens, músico, cantante, escritor.
Para Arens lo interesante de COVID19-Día 8 es “la sensación de continuidad de las horas, que se va generando con los cambios en el sonido ambiente. Desde los pájaros al amanecer al silencio de la medianoche. Y en el medio la humanidad, que aunque esté encerrada sigue sonando”. Cuenta que en el primer tema del disco Malambient ya habían utilizado extractos de paisajes sonoros, así como grabaciones de campo realizadas por el biólogo y artista Pepi Amodeo. Malambient es una de sus producciones preferidas, junto a Pocas nueces, uno de los trabajos más experimentales, y Vamos a la plasha, que “fue un gran desafío, porque se trata de un disco de trap, género totalmente desconocido para nosotros hasta el momento en que comenzamos a investigar”.
Miranda y Arens se conocieron en Bahía Blanca en 2018 en un taller dictado por el reconocido músico Ricardo de Armas. El tema del taller era la acusmática. El sonido acusmático se caracteriza porque su fuente se oculta o no se muestra. A estos artistas les gusta la idea de que una escucha desde la no identificación de las fuentes sonoras puede promover “una audición renovada, carente de prejuicios y expectativas”. Queda claro que la curiosidad y las ganas de experimentar sensaciones desconocidas son el punto de partida para el trabajo artístico del dúo. También son requisitos indispensables para disfrutarlo.
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Alfredo Miranda nació en Bahía Blanca en 1976. Estudió música en el Conservatorio Provincial de su ciudad y egresó como profesor de piano. Paralelamente integró diversas agrupaciones de rock, jazz y música espontánea. Tomó clases particulares de técnica vocal, repertorio y teatro. Desde 1998 forma en las filas del Coro Estable de los Organismos Artísticos del Sur. Fue convocado para el primer Ópera Estudio del Teatro Argentino (La Plata) y participó en dos temporadas líricas como miembro del Coro Estable del Teatro Colón (CABA).
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Germán Arens nació en Bahía Blanca en 1967. Como músico ha incursionado en el canto surero, en el tango lunfardo junto al grupo La Puñalada y en la música natural junto a Los Chacras. En la actualidad, con Alfredo Miranda, forma un dúo electrónico acusmático con el que ha grabado diez discos entre los que destacan Acousmadict, Malambient, ¿Cómo son los marcianos? y Trap y zondas lunares. En los años 90 junto a su hermano Sergio se desempeñó como fotógrafo y participó en exposiciones individuales y colectivas. Es escritor y poeta. Pueblada, En una nave comandada por Enrique unos pocos hombres abandonamos la Tierra, Siempre creí que los zombis eran los protagonistas de un subgénero del cine de terror clase B, Cagliero, Desiderio, ¡Oh, qué lugar más bello!, El libro de mamá, La cáscara del huevo son algunos de los libros que ha publicado.
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Fotos y videos de Alfredo Miranda, Germán Arens y sitios públicos de internet.
5 de mayo de 2020
Carina Sedevich
Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional de Villa María. Estudió Semiótica en el Centro Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba. Es autora de dieciséis libros de poesía. Su obra poética ha sido publicada en Argentina, España y Brasil y traducida al portugués, al italiano y al mallorquín. Es maestra en Ceremonial y Protocolo y profesora de Yoga y de Meditación. Coordina Ardea | Revista de arte, ciencia y cultura desde la Secretaría de Comunicación Institucional de la UNVM.