Nueva visión para una

Música expansiva y consciente
por Susana Guzmán

La música, como lenguaje que trasciende las barreras culturales, es una de las expresiones artísticas que acompaña, sin duda, la vida de las personas. Para los artistas, es una vía para expresar sus pensamientos más profundos y sus emociones más intensas. Sin embargo, detrás de cada gran canción, presentación en vivo o nuevo lanzamiento existe un trabajo de gestión musical que crea estrategias para acompañar esos proyectos en su expansión. Entiendo la gestión musical como el grupo de acciones y estrategias llevadas adelante por los o las gestoras musicales, managers o desarrolladoras de artistas, que se enfocan en el crecimiento del o la artista para lograr la sostenibilidad de sus proyectos, la creación de escenas y públicos, cuidando arte y mensaje con coherencia.

Cuidar el alma de un proyecto musical facilita la relación del artista con el público, ese vasto continente que lo abraza.

Hay elementos esenciales de la gestión musical actual que conforman el tejido mismo de la industria musical. Desde los roles cruciales de artistas y managers hasta la complejidad del desarrollo artístico, la distribución de la música y la comunicación con los públicos. En este punto me gustaría poner en tensión algunos conceptos, como el de “negocio de la música” e incluso “industria musical”. No porque desconozca su alcance, sino porque considero que cada propuesta musical, si bien toma elementos de estos mundos, se resignifica en la propia potencia expresiva que la hace importante para determinada comunidad o público. Por lo tanto, entiendo que la vigencia de una propuesta musical no depende de las lógicas de mercado.

Identidad

Prefiero centrarme en la creación, en la expresión, en la consistencia de los proyectos musicales y por eso comienzo reflexionando, ¿qué origina la vinculación entre una propuesta musical y su público, permitiendo su expansión?

Desde la perspectiva de una gestión musical que crece en conciencia, las propuestas musicales encuentran resonancia y evolución cuando preservan la esencia de su mensaje, de su arte, de su puesta en vivo. Todo lo que el o la artista produce y expresa, habla de sí. Los sonidos con los que elige expresar su mundo interior, el tipo de presentaciones que elige realizar, la manera en que establece un diálogo con su audiencia y seguidores: el modo en el que decide, en definitiva, moverse como artista. Cuidar el alma de un proyecto musical facilita la relación del artista con el público, ese vasto continente que lo abraza.

Collage de tres fotos

Propongo pensar en la base sólida que otorga trabajar sobre estos pilares: la identidad de los proyectos, el arte, la música sobre todo, el mensaje y la coherencia con el que ese mensaje circula. La gestión musical consciente crea un puente entre la singularidad artística esencial de cada artista y el afuera a través de un sistema de comunicación innovador y fluido que busca conexiones antes que corte de tickets y likes.

Cuidar el arte

Nada sucede sin el arte. Ninguna campaña de prensa, lanzamiento o producción audiovisual puede equipararse a la valía de una obra musical cuidadosamente compuesta. Con seguridad coincidimos en esto: no hay una vara para medir la belleza. No pongo mi atención en la técnica de las interpretaciones instrumentales o vocales ni en la maestría del intérprete.  Pero creo que esa relación única que el o la artista construye entre la idea, la poética y la música, en definitiva, su obra, su canción, su composición, su arreglo, su versión, constituye la esencia del proyecto. Propongo escuchar el tema instrumental Agreste Bermejo compuesto por el acordeonista argentino Alejandro Brittes. Sobre la metáfora evocadora de la tradicional pista de baile en patio de tierra (Fiesta del Gauchito Gil, Chaco Impenetrable, Argentina), el compositor teje un chamamé magistralmente ejecutado donde temática, música, estilo y recitado se conjugan para crear un ambiente fascinante en apenas dos minutos y cuarenta segundos. Aquí reside el cuidado del arte. Todo lo que la gestión musical y la comunicación agreguen a esta propuesta serán alas para que la música maravillosa circule. 

Innovación y legado

Vuelvo sobre cosas que ya mencioné, pero insisto, porque uno de mis desafíos es el de proponer una nueva mirada sobre el crecimiento artístico. No hay recetas, no hay dos artistas iguales aunque puedan elegir expresarse de un modo similar, y es por eso que considero que para que un proyecto crezca con el público y se expanda necesita esa dosis de comprensión de su esencia y raíz. Invito a escuchar estas tres obras: Vidala del Nombrador (de Jaime Dávalos y Eduardo Falú), La Hilandera (Jaime Dávalos y Florencia Dávalos) y Mujeres Tierra (Florencia Dávalos). Para una artista como Florencia Dávalos reconocer su raíz ancestral y hacer una elección de repertorio consistente y vital es parte de su coherencia como artista. Valorar la obra poético-musical de sus ancestros y actualizarla en su presente, como parte de un legado, es la coherencia que pongo en relieve. No obstante, atender a la propia esencia también implica ser el eco amoroso de su universo interno, tejiendo con delicadeza sus emociones y manifestándolas en sus propias composiciones. 

Ser artista, reconocer una herencia y transformar el canto en legado es un punto crucial que da fuerza a esa pregunta con la que inicié este artículo. Para que una propuesta conecte con el público y se expanda requiere introspección, análisis, una cuota alta de libertad en los sueños y deseos, y también empatía. Poner al público en lugar de comunidad, de continente, es lo innovador en esta nueva visión. Públicos vivos, personas reales, más allá de las redes sociales, las estadísticas y los algoritmos.

Visionar Artistas

Con más de veinticinco años de experiencia en la gestión cultural y musical, entender la matriz y horizonte de un proyecto artístico se ha convertido para mí en una pasión y un reto constante. Para facilitar la tarea de analizar y proponer una estrategia de camino artístico expansivo, desarrollé una metodología que denominé Visionar Artistas y que se despliega en diferentes programas. 

Mi trabajo implica por un lado la comprensión de los estados emocionales y mentales que lleva a los y las artistas a crear proyectos musicales que den voz a su mundo interior. ¿De qué hablan sus canciones? ¿Qué nos dice su música? ¿Qué vínculos se establecen entre su música y su herencia cultural? ¿Cuál es su esencia?

Collage de dos fotos

Por otro lado, implica atender al deseo, animándole a mirar el mundo más allá del escenario actual en el que se encuentra. ¿En qué faro se inspira? ¿Dónde siente que puede expresar mejor su arte? Sin limitaciones, pensamiento libre, libre vuelo para un escenario inconmensurable. Ese es el mapa que trazamos con cada artista.

La pregunta que surge es: “ahora que sé lo que sueño, ¿cómo haré para llegar a eso?” La tarea es crear planes estratégicos de crecimiento, expresión, comunicación y financiamiento. Sin la base cierta del deseo, es imposible pensar una estrategia expansiva, elevada y espiralada. Estos planes necesitan de reflexión previa y toma de conciencia sobre las necesidades específicas del “ser artista”, “ser cultores y cultoras”, “ser-haciendo” para tomar esas ideas como banderas.

En este proceso los y las artistas se interpelan sobre las cuestiones más relevantes. ¿Qué entiendo por desarrollo? ¿Qué me enciende? ¿A dónde quiero estar desarrollando mi arte en cinco años? ¿Cómo comunico respetando mi esencia? ¿Cuáles son las expresiones que pintan mi universo creativo? ¿Qué narrativas hablan por mí? ¿Cómo entiendo el intercambio económico necesario para hacer crecer mi arte y mi vida? ¿Entiendo el dinero como energía circulando? ¿Me cuesta otorgarle valor a mi trabajo?

Conclusión

Vivimos una nueva época post pandémica en la que el mundo parece implosionar en una realidad aterradora: cambio climático, violencia, discursos de odio, desesperanza. Si no me equivoco, desde el arte se puede expresar una manera mejor de vivir, de comprender la realidad y transformarla, respetando la herencia, expresando ternura, haciendo lo nuestro con pasión y buscando el encuentro con el afuera, la otredad, los públicos, la comunidad, con verdadero deseo de conectar. Me siento una gestora musical inmersa en este movimiento consciente, innovador y empático, y colaboro con artistas que, de igual manera, actúan a favor de esta visión revolucionaria y humana. 

Fotos y videos de sitios públicos de internet. Producción audiovisual de Mauro Pérez y Carolina Ramírez – Secretaría de Comunicación Institucional de la UNVM.

Icono fecha publicación 14 de diciembre de 2023

Foto de autora de la nota

Susana Guzmán

Es profesora de Artes en Música por Collegium, Córdoba. Fundó la Escuela Hospitalaria y Domiciliaria Semillas del Corazón. Es gestora musical y digital. Manager y productora de artistas de Argentina y el extranjero. Junto a la compositora Ana Robles fundó la Residencia Visionarias para mujeres de la música. Fue directora artística de Cocina de Culturas y programadora de Paseo del Buen Pastor. Creó la metodología Visionar Artistas, para la expansión de caminos artísticos y lleva adelante su propia marca cultural.

Web

Universidad Nacional de Villa María

Secretaría de Comunicación Institucional
Catamarca 1042, Villa María, Córdoba, Argentina

ISSN 2618-5040

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