Transmedia

Nos fuimos poniendo tecnos
por Rodrigo Duarte

La participación es el elemento clave en las experiencias transmedia. Las nuevas narrativas potencian la creación de universos autónomos y la construcción de mundos posibles.

Surgida de una cinta vieja suena la voz de Tom Lupo diciéndole a Luca Prodan que en la historia “lo que cambia es la tecnología, el hombre es siempre el mismo”. Lo había leído en un artículo de diario. El diario era en papel. El diálogo pertenece al prólogo de la versión de Años, de Pablo Milanés, que el líder de Sumo grabó modificando el estribillo. Corría 1986. La conectividad y portabilidad no eran la moneda corriente de la que hoy disponemos. Sí se disfrutaba de las primeras experiencias, como el walkman o el consumo de cine a demanda en el videoclub. “El tiempo pasa, nos vamos poniendo tecnos”. Quitar el adjetivo viejos puede ser considerada una marca de época, porque, además, es la juventud el “divino tesoro”. De la grabación también participa Andrés Calamaro en una creación colectiva rescatada por Carlos Polimeni en alguno de sus textos. La letra reza que “en cada conversación, cada beso, cada abrazo, se impone siempre un pedazo de temor”. Hacia el final de esta versión, Lupo advierte sobre el temor. “Cuidado con el temor”, dice. El temor paraliza y deja sin posibilidades de participación. Entonces, vencer los temores (o a quienes los introducen en la vida cotidiana) puede dar lugar a experiencias colectivas desde las cuales surge algo verdaderamente nuevo. Pero, ¿se puede disputar el territorio simbólico y trasladar el eje del temor?

En comunicación y educación existen recorridos que invitan a sacar la palabra del territorio físico y llevarla a otros sitios. Hoy, las ciudades son territorios repletos de dispositivos y géneros que se nutren en múltiples lenguajes. Sandra Valdettaro propone que “la ‘realidad’ de las tecnologías y lo virtual constituye una hipótesis de partida que implica asumir un nuevo posicionamiento (que se puede sintetizar) en la necesidad de situarse en producción y reconocimiento a la vez”. En línea con este pensamiento podemos pensar en aceptar la complejidad de la mediatización de manera tal de “inscribir ciertas claves para la interpretación del presente”. En ese presente una alternativa puede ser el transmedia pensado desde lo social.

La autora de Epistemología de la Comunicación lo observa como “un lenguaje que tiene que ver con el uso de muchos recursos y muchas narrativas” para la “creación de universos con autonomía” que se vuelve “interesante en cuanto a la construcción de mundos”. Entonces, emerge como un lenguaje que “cambia el ecosistema de medios y los sistemas de percepción”. 

En el Manual para Experiencias Transmedia Sociales, editado en el marco de un proyecto de investigación de la Universidad Nacional de Villa María, Claudia Ardini y Alfredo Caminos convocan a “Contar (las) historias” atravesadas por estas experiencias. Allí, proponen que “se viene utilizando como nueva forma de encarar la comunicación desde ámbitos muy variados y disímiles”. Ellos eligen la participación como el “elemento más relevante de las experiencias transmedia” por eso sostienen su experiencia en “potenciar procesos participativos en proyectos de comunicación con perspectiva educativa, social y comunitaria”.

En el texto introducen la noción de territorio “desde la articulación entre narrativas, tecnologías y participación” como espacios propicios para la conversación social. “La experiencia transmedia ocupa los espacios, los transita, los reconstruye, los desarma y vuelve a armar, empoderando la ciudad y transformándola en una plataforma narrativa compleja y diversa, probablemente más que cualquier otra que podamos imaginar”, relatan.

Pero, ¿todos los medios y plataformas son transmedia por sí solos?  La manera de contar una historia colectivamente permite la expansión a distintos medios y plataformas. También implica salir de los roles tradicionales en la construcción de sentidos y pasar al participante, donde el prosumidor y la prosumidora son la comunidad.

“Las experiencias de comunicación transmedia vienen a redefinir viejos y nuevos espacios en donde se pueden replantear posiciones de poder naturalizadas”, plantean. Por eso debe ser entendida como “una experiencia democrática que dispute sentidos y genere nuevas formas de participación (…) capaz de transformar el entorno”. En ese aspecto, la participación es múltiple y con la mirada puesta en modificar el plan narrativo original. 

En el Manual puede leerse cómo “el nuevo mapa mediático se dibuja a partir de la aparición de tecnologías de la comunicación que favorecen ambientes de conversación, colaboración y participación”. Pero los autores plantean la necesidad de comprender a lo virtual y lo físico como parte del territorio del transmedia para conseguir la interacción digital y territorial como escenarios en los que “se construyen nuevas plataformas de disputa de sentido y se involucra a quienes participan en ambientes más expansivos que los cotidianos”.

En este mapa, las historias contribuyen a la construcción de un universo de historias. “Cada plataforma nos introduce en un mundo narrativo, en un aquí y ahora de la historia que se cuenta”, explican.

Una de las historias que aparece en el Manual es la de Tomás Bergero, quien define al transmedia como un adjetivo que introduce “las formas en la que se produce y consume la cultura en el contexto actual”. En tal sentido destaca el desafío de pensar a la educación en un momento histórico donde convive con la proliferación de redes sociales. “Cómo podemos hacer para enseñar en contextos de convergencia a chicos que tienen una cultura distinta a las que dieron origen a la escuela como institución”, piensa.

El paradigma unidireccional en el cual fue fundada la escuela tradicional se desarrolló hacia la idea de red que transformó las formas en las que se construye el conocimiento. “Es un contexto novedoso en el cual tenemos que ser más creativos que antes y el docente se tiene que pensar como una guía de los procesos de aprendizaje en el alfabetismo”, apunta.

Así como la comunicación puede enriquecerse y estar en sinergia de una construcción colectiva utilizando todos los lenguajes, introducir el transmedia en el aula permite retomar las habilidades adquiridas por los estudiantes de manera informal y ponerlas al servicio de la experiencia educativa. “A todo dices que sí, a nada digo que no, para poder construir la tremenda armonía que pone viejos (y tecnos) los corazones”. Lo cantan desde hace más de 30 años Milanés y Prodan.

Este artículo fue redactado en base a entrevistas realizadas en el marco del Seminario Iberoamericano de Periodismo y Comunicación que tuvo lugar en el marco del VIII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE 2019), de cuya organización participó la Universidad Nacional de Villa María.

Videos de la Secretaría de Comunicación Institucional de la UNVM. Fotos de sitios públicos de internet.

Rodrigo Duarte

Es doctorando en Ciencias Sociales y licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional de Villa María. Cursó la diplomatura de actualización en especialidades periodísticas, el diplomado en Ley de Medios Audiovisuales y la diplomatura en Periodismo Político del Colegio Universitario de Periodismo de Córdoba, entre otras. Trabaja en la Secretaría de Comunicación Institucional de la UNVM, en el portal Argentina Investiga, en la Municipalidad de Villa María y en Puntal Villa María.

Universidad Nacional de Villa María

Secretaría de Comunicación Institucional
Catamarca 1042, Villa María, Córdoba, Argentina

ISSN 2618-5040

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