Si la poeta con la cual abrimos esta serie, Evelyn Putuawa Nathan, es de la que menos referencias se encuentran con respecto a su vida y obra, J.C. Sturm es quizás, en cambio, la más reconocida. No es porque sus orígenes hayan sido más amables, sin embargo, ni porque en su contexto social y trayectoria de vida no haya encontrado obstáculos de todo tipo.
Jacqueline Cecelia fue el nombre que le dieron sus padres adoptivos, los Sturm: la madre biológica falleció a los pocos días del nacimiento de la bebé y su padre la dejó, en un principio, al cuidado de la abuela materna. Pero la abuela enfermó y tuvo que dar la criatura en adopción. Jacqueline nació en Ōpunake, Taranaki, en 1927 y durante toda su infancia y adolescencia sufrió bullying y discriminación racial. Tanto padecía que durante un tiempo dejó de ir a la escuela y afirmaba que no quería volver nunca más. Sus padres adoptivos, por fortuna, le dieron muchísimo apoyo para alentarla a seguir e hicieron sacrificios para brindarle la mejor educación posible. Jacqueline aprovechó todas las oportunidades que se le presentaron, llegó lejos con su carrera académica y obtuvo reconocimiento como escritora de narrativa y poesía. Todo esto a pesar de que su primer esposo, también escritor y académico, desalentara y opacara de manera sistemática su obra; todo esto a pesar de tener que encargarse de cuidar y sostener económicamente a sus hijos y sus nietos hasta el final de su vida. Falleció en Paekākāriki en 2009.
Además de abrir el camino para la visibilización y valoración de las escritoras de origen maorí que vinieron después de ella, J.C. Sturm fue una gran activista por los derechos de su pueblo. Esto es notable en los poemas escogidos para esta entrega, así como la lucidez, la profundidad y la delicadeza que caracterizan la escritura de la poeta.
Si la poeta con la cual abrimos esta serie, Evelyn Putuawa Nathan, es de la que menos referencias se encuentran con respecto a su vida y obra, J.C. Sturm es quizás, en cambio, la más reconocida. No es porque sus orígenes hayan sido más amables, sin embargo, ni porque en su contexto social y trayectoria de vida no haya encontrado obstáculos de todo tipo.
Jacqueline Cecelia fue el nombre que le dieron sus padres adoptivos, los Sturm: la madre biológica falleció a los pocos días del nacimiento de la bebé y su padre la dejó, en un principio, al cuidado de la abuela materna. Pero la abuela enfermó y tuvo que dar la criatura en adopción. Jacqueline nació en Ōpunake, Taranaki, en 1927 y durante toda su infancia y adolescencia sufrió bullying y discriminación racial. Tanto padecía que durante un tiempo dejó de ir a la escuela y afirmaba que no quería volver nunca más. Sus padres adoptivos, por fortuna, le dieron muchísimo apoyo para alentarla a seguir e hicieron sacrificios para brindarle la mejor educación posible. Jacqueline aprovechó todas las oportunidades que se le presentaron, llegó lejos con su carrera académica y obtuvo reconocimiento como escritora de narrativa y poesía. Todo esto a pesar de que su primer esposo, también escritor y académico, desalentara y opacara de manera sistemática su obra; todo esto a pesar de tener que encargarse de cuidar y sostener económicamente a sus hijos y sus nietos hasta el final de su vida. Falleció en Paekākāriki en 2009.
Además de abrir el camino para la visibilización y valoración de las escritoras de origen maorí que vinieron después de ella, J.C. Sturm fue una gran activista por los derechos de su pueblo. Esto es notable en los poemas escogidos para esta entrega, así como la lucidez, la profundidad y la delicadeza que caracterizan la escritura de la poeta.
In Loco Parentis [1]
Hace veinte años me plantaron, me nutrieron
me formaron, me podaron, me injertaron
sólo para obtener una planta nativa
que siempre será nativa.
Cómo estar fuera de lugar, de tono, de contexto
con el tiempo se convirtió en una preferencia
y no en un dolor, apenas importa ahora.
In Loco Parentis [1]
Hace veinte años me plantaron, me nutrieron
me formaron, me podaron, me injertaron
sólo para obtener una planta nativa
que siempre será nativa.
Cómo estar fuera de lugar, de tono, de contexto
con el tiempo se convirtió en una preferencia
y no en un dolor, apenas importa ahora.
In Loco Parentis
Twenty years they planted, nurtured
Trained, pruned, grafted me
Only to find a native plant
Will always a native be.
How being out of step, place, tune, joint
In time became a preference
Not a pain, hardly matters now.
In Loco Parentis
Twenty years they planted, nurtured
Trained, pruned, grafted me
Only to find a native plant
Will always a native be.
How being out of step, place, tune, joint
In time became a preference
Not a pain, hardly matters now.
Optimismo Marrón
Con el polvo del trabajo en un día de verano
se deslizan con el paso indiferente de la gente que viene
de ninguna parte, yendo a ninguna parte, sonrientes, cansados,
y maldiciendo y burlando los Pākehā
Veneer [2]. Para ellos la vida es una farsa pueril,
teñir de blanco el marrón que mancha sus vidas.
Su antiguo mundo ha desaparecido, y en el pā [3]
la muerte de las tradiciones pasadas de una
orgullosa raza es lamentada por los viejos entre dientes
en los suaves tonos de una lengua melodiosa y despreciada.
Buscás el futuro en la alegría del hombre blanco;
cantás tus canciones imitando su tonada estúpida;
cambiás tu ritmo al compás de la banda de jazz;
y te esclavizás y sudás por una moneda tan fácil de gastar;
jugás una partida perdida con dados cargados
y no conocés reglas que te permitan ganar una oportunidad;
Mientras Pākehā [4] espera en silencio con
una sonrisa, para mover a su voluntad a través de
el tablero de su política y su fe.
Un niño pasó; descuidado, mal vestido
imitando el gesto del hombre blanco.
Pies duros sobre duro suelo corriendo en el calor
para gastar el dinero del hombre blanco en el negocio del
hombre blanco. ¿Y qué hay para vos, oh niño
del orgullo maorí? ¿Serás tragado por
la marea creciente, y mezclarás tu sangre hasta que todo
tu legado se haya perdido?
No será así.
El marrón debe aprender las reglas del blanco para ser
un jugador en igualdad de condiciones;
y el blanco debe dejar de pisotear
estas hojas oscuras del árbol polinesio.
Cuando esto se haga, y cada uno valore al otro
de la unión surgirá una nueva
raza viva, con coraje y fuerza para enfrentarse al mundo
y encontrar por fin su lugar y misión en la vida.
Optimismo Marrón
Con el polvo del trabajo en un día de verano
se deslizan con el paso indiferente de la gente que viene
de ninguna parte, yendo a ninguna parte, sonrientes, cansados,
y maldiciendo y burlando los Pākehā
Veneer [2]. Para ellos la vida es una farsa pueril,
teñir de blanco el marrón que mancha sus vidas.
Su antiguo mundo ha desaparecido, y en el pā [3]
la muerte de las tradiciones pasadas de una
orgullosa raza es lamentada por los viejos entre dientes
en los suaves tonos de una lengua melodiosa y despreciada.
Buscás el futuro en la alegría del hombre blanco;
cantás tus canciones imitando su tonada estúpida;
cambiás tu ritmo al compás de la banda de jazz;
y te esclavizás y sudás por una moneda tan fácil de gastar;
jugás una partida perdida con dados cargados
y no conocés reglas que te permitan ganar una oportunidad;
Mientras Pākehā [4] espera en silencio con
una sonrisa, para mover a su voluntad a través de
el tablero de su política y su fe.
Un niño pasó; descuidado, mal vestido
imitando el gesto del hombre blanco.
Pies duros sobre duro suelo corriendo en el calor
para gastar el dinero del hombre blanco en el negocio del
hombre blanco. ¿Y qué hay para vos, oh niño
del orgullo maorí? ¿Serás tragado por
la marea creciente, y mezclarás tu sangre hasta que todo
tu legado se haya perdido?
No será así.
El marrón debe aprender las reglas del blanco para ser
un jugador en igualdad de condiciones;
y el blanco debe dejar de pisotear
estas hojas oscuras del árbol polinesio.
Cuando esto se haga, y cada uno valore al otro
de la unión surgirá una nueva
raza viva, con coraje y fuerza para enfrentarse al mundo
y encontrar por fin su lugar y misión en la vida.
Brown Optimism
With dust of labour on a summer’s day
They slouched with careless stride of people come
From nowhere, going nowhere, smiling, tired,
And cursing with a laugh the Pākehā
Veneer. For them life is a childish farce
To paint in white the brown which stains their lives.
Their ancient world is gone, and in the pā
The death of past traditions of a once
Proud race is mourned by age with mumbling gums
In soft tones of despised melodious tongue.
You seek your future in the white man’s joy;
You sing your songs to ape his foolish tune;
You change your rhythm to the jazz band’s beat;
And slave and sweat for coin so easily spent;
You play a losing game with loaded dice
And know no rules to help you win a chance;
While Pākehā stands quietly waiting with
A smile, to move you at his will across
The draughtboard of his policy and faith.
A child went past; neglected, poorly clothed
In imitation of the white man’s dress.
Hard feet on hard road running in the heat
To spend the white man’s money in the white
Man’s store. And what is there for you, oh child
Of Māori pride? Will you be swallowed in
The rising tide, and mingle blood till all
Your heritage is gone?
This shall not be.
For brown must learn from white, the rules to make
Him equal partner in the game they play;
And white must cease to trample underfoot
These dark leaves of the Polynesian tree.
When this is done, and each the other’s worth
Has found, from union will spring a new
Race keen, with courage strong to face the world
And find at last its place and aim in life.
Brown Optimism
With dust of labour on a summer’s day
They slouched with careless stride of people come
From nowhere, going nowhere, smiling, tired,
And cursing with a laugh the Pākehā
Veneer. For them life is a childish farce
To paint in white the brown which stains their lives.
Their ancient world is gone, and in the pā
The death of past traditions of a once
Proud race is mourned by age with mumbling gums
In soft tones of despised melodious tongue.
You seek your future in the white man’s joy;
You sing your songs to ape his foolish tune;
You change your rhythm to the jazz band’s beat;
And slave and sweat for coin so easily spent;
You play a losing game with loaded dice
And know no rules to help you win a chance;
While Pākehā stands quietly waiting with
A smile, to move you at his will across
The draughtboard of his policy and faith.
A child went past; neglected, poorly clothed
In imitation of the white man’s dress.
Hard feet on hard road running in the heat
To spend the white man’s money in the white
Man’s store. And what is there for you, oh child
Of Māori pride? Will you be swallowed in
The rising tide, and mingle blood till all
Your heritage is gone?
This shall not be.
For brown must learn from white, the rules to make
Him equal partner in the game they play;
And white must cease to trample underfoot
These dark leaves of the Polynesian tree.
When this is done, and each the other’s worth
Has found, from union will spring a new
Race keen, with courage strong to face the world
And find at last its place and aim in life.
October 1972
My joy is a tribal joy
My loneliness is strong loneliness
And my sorrow
Is a pathway
of flowers
Leading to the river
Where the taniwha moves
And the moreporks call
For a barefoot father
My father
Disciple of the Maori Christ
I hear an old man singing
And there is sunlight in his hair.
October 1972
My joy is a tribal joy
My loneliness is strong loneliness
And my sorrow
Is a pathway
of flowers
Leading to the river
Where the taniwha moves
And the moreporks call
For a barefoot father
My father
Disciple of the Maori Christ
I hear an old man singing
And there is sunlight in his hair.
[1] Locución latina utilizada en Derecho que se podría traducir al castellano como «en lugar de alguno de los progenitores”. En este contexto, sin duda hace referencia a la condición de hija adoptiva de la autora.
[2] Se puede traducir como “las falsedades de los extranjeros”. Seguramente se refiere a las actitudes de los europeos hacia el pueblo maorí, que colonizaron y sojuzgaron (en maorí en el original).
[3] Bar, puede indicar también “ciudad”, pero el contexto induce a pensar en un lugar específico y apropiado para conversar entre pares (en maorí en el original).
[4] Los extranjeros, los europeos, los británicos, el “hombre blanco” al que va a referirse a continuación (en maorí en el original).
[5] Poderoso y maligno espíritu del agua (en maorí en el original).
[6] Pájaros originarios de la zona, parecidos morfológicamente a los búhos.
* Versiones en castellano de Carina Sedevich.
Producción audiovisual de Carolina Ramírez – Secretaría de Comunicación Institucional de la UNVM.
27 de marzo de 2025
Carina Sedevich
Se graduó en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional de Villa María. Cursó el doctorado en Semiótica en el Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba. Su obra poética ha sido publicada en diversos países de Europa, Asia, Norteamérica y Latinoamérica y traducida al inglés, al chino, al portugués, al italiano, al polaco y al catalán. Entre otras distinciones, recibió el Premio de Poesía José Pedroni. Dirige Revista Ardea desde la Secretaría de Comunicación Institucional de la UNVM.
María Alicia Favot
Nació en Bahía Blanca en 1957. Se formó en talleres y estudios de artistas plásticos de su ciudad adoptiva (Cipolletti, Río Negro) y en los talleres de dibujo y pintura del IUNA. Formó parte del grupo Odisea, un multitaller de pintura, letras y filosofía. Expuso desde el 2000 en muestras individuales y colectivas en nuestro país y en el Museum of the Americas (Florida, Miami-USA). La distinguieron con la “Perla de Mar” en el ciclo Arte Contemporáneo del Museo del Hombre del Puerto de Mar del Plata. Los vaivenes de la vida la llevaron también por el camino de la docencia, el derecho y la escritura. Actualmente ilustra para la revista de arte y literatura Colofón y para Tanta Ceniza Editora. Es autora del libro Nada que nos ilumine (Factorum, Buenos Aires, 2023).
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